Mareas

Este lugar es el destino pensado para que lleguen las mareas. Mareas, que van y vienen, de forma apacible, o con violento oleaje hasta la costa, pero no de aguas, sino de vidas. De hombres y mujeres. El lugar al que se acercan y se alejan las poblaciones de todos los sexos, de todas las edades, con todas sus culturas, con todos sus lenguajes, entendimientos y desentendidos. Mareas de tiempo y de Historia. Mareas de personas y vidas, y mareas de horas, días, noches, años y siglos. Mareas que hacen y rehacen nuestra historia. Una historia real, que no llega dulcificada a playas placenteras. Más bien se acerca a tierra, a veces bruscamente, rompe en las piedras, modela poco a poco aquellas a las que alcanza, y hasta, en ocasiones, las arranca y se las lleva.
Este es el rincón testigo de las mareas del tiempo y de la historia. No de la inventada, sí en cambio, de la transcurrida, la soportada, también la disfrutada. Pero la real.

Praia de Punta Couso, (Riveira, A Coruña). Autor: José Manuel Vargas. De extensos roquedales, lo que la salva de la masificación turística de otras cercanas.

En plena comarca de Barbanza, casi frente a Corrubedo y sus inmensas dunas por el norte y en la boca de la ría de Arousa por el sur. Por este mismo lado de la costa, hacia adentro, A Pobra de Caramiñal (con la presencia constante de Valle Inclán), el Mirador de A Curota y enfrente la Isla de Arousa.
Punta Couso está justo en el saliente que separa las rías de Arousa y la compartida de Muros y Noia, en el límite de las Rías Baixas, pero ya sin la dulzura de sus costas, anunciando más bien las Altas, a las que presagia.
Es esta una zona con abundantes restos celtas: monumentos megalíticos, dólmenes, petroglifos  y castros. Pedazos de historia hechos de piedra, como el paisaje.
Muy cerca están los Faros Sálvora, la isla que tiene canción, o Rúa, en Ribeira. En Rianxo, ya en la provincia pontevedresa, las casas de Castelao o Manoel Antonio, defensores teórico, plástico y literario, el primero, y profundamente poético el segundo, del pensamiento y la lengua gallegas. Es tierra también de molinos y hórreos, como los de Araño, donde hay una increíble concentración de ellos y el que se disputa con el de Carnota ser el más grande de Galicia. El mas grande quizá, pero no el más coqueto. Y, además, instalaciones para la difusión y el conocimiento del mar. Como debe ser en un lugar donde la tierra no sería tierra si la mar no fuera mar.

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