Los Toruños en flor: arte natural

En el pasado mes de septiembre, la Casa de Los Toruños de Valdelagrana (El Puerto de Santa María, Cádiz), podríamos decir que floreció. Pues se llenó de flores de su entorno, de flores de todas las épocas del año, que fueron primorosamente recogidas por la cámara de José Manuel Vargas. Con motivo de aquella muestra escribí unas palabras bajo un título que consideré adecuado:

“Los Toruños en flor”, poema fotográfico  de José Manuel Vargas

El poeta balear Josep Maria Llompart escribió un bello poema Camí Florit (Camino florido), una hermosa y sencilla composición literaria que consiste tan solo en una relación de flores y plantas de su entorno mediterráneo. Con la estupenda música de Damiá Tomás y unos magníficos arreglos musicales e interpretación, su paisana mallorquina,  María del Mar Bonet lo engrandece aún más con una voz ya madura y más soberbia en un álbum extraordinario “Raixa”.

Camí florit cita, una a una, las flores y las plantas que el poeta va encontrando en un largo paseo, por un camino que nos es otro que el recorrido a través de un paisaje conocido, amado, propio. Acompañado de la música, el poema se convierte en canción y nos permite vislumbrar armónicamente ese hermoso y colorido paisaje que refiere.

postal invitación exposición

Cartel de la exposición

Los Toruños en flor es también un poema, una canción, pero para la vista. La exposición de José Manuel Vargas es un paseo por nuestro paisaje más próximo, pero en el que no hay que imaginar. En ella se nos muestra la flora tal y como es, ampliada, sublimada, recogida en su mejor momento, y aislada del resto del entorno, protagonista siempre de él. En esta muestra, cada verso es una imagen, veintisiete en total, las palabras de su nombre completan, ilustran, enseñan, acercan, o nos las hacen reconocibles al oído. El sonido, simplemente se intuye, se personaliza.

Como en la imagen del poeta, aquí se recoge también la muestra de una vegetación -específicamente flora en este caso- característica y diferenciada de un paisaje propio, el del Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida (Cádiz), de un paisaje geográfica y visualmente nuestro.

Cada una de las imágenes, cada flor, cada elemento de este poema visual -por continuar con el símil con el que comenzamos- recoge un verso de esa composición para la vista, pero también infinidad de matices y ritmos. A escala macrofotográfica Los Toruños en flor descubre flores de todos los tiempos del Parque, de todas las estaciones, pues el paisaje se cubre de ellas desde la primavera hasta el invierno y otra vez de nuevo con la primavera. Sólo que en cada época del año todas son diferentes.

candilito

Flor de “Candilito”

Los Toruños en flor es también un paseo que transita por distintos caminos que pretenden representar los diferentes ecosistemas del Parque Natural, todos ricos en vida: la marisma, el pinar y la playa. Y en un ejercicio de método, las imágenes se muestran ordenadas, clasificadas, para que, además de disfrutar, seamos capaces de entender cada uno de ellos y el entorno de cada flor protagonista.

Esta exposición se nos aparece como una muestra de colores, sensaciones visuales y hasta percepciones táctiles, que se presentan con imágenes de flores delicadas, extrañas, complejas, supuestamente frágiles algunas, aparentemente duras otras. Todas ellas bellísimas. Contemplarla es recorrer un itinerario de belleza, de disfrute, pero no sólo eso: José Manuel Vargas da a conocer a cada una de las protagonistas de la muestra por su nombre común, popular, de andar por casa, aquel por el que todo aficionado a la flora la conoce -algunos verdaderamente hermosos como narciso de otoño, iris español, hierba de San Juan, lirio de mar, nazareno, pamplinas, espuela de caballero, campanilla de primavera, lágrimas o tembladera… – otros menos líricos -como cardo marino, rusco, ajo silvestre,… -. Todos ellos, por sí mismos, podrían construir un poema que, posiblemente el mallorquín Llompart no hubiese tenido inconveniente en firmar si hubiera tenido la ocasión de pasear por Los Toruños.

Este fotógrafo también nos acerca a sus nombres propios, eruditos o científicos, aquellos que las sitúan en los herbarios, inventarios naturales, más doctos, más difíciles de pronunciar, aunque algunos no menos bellos y sugerentes.

Pero José Manuel lo tiene claro, no es un poeta, es alguien que disfruta y aprende con lo que hace. Además de su pura gratificación personal, estas imágenes son el resultado de su amor por el campo, por la marisma, de sus caminatas constantes por el Parque -por nuestro entorno natural-, algo de lo que no se cansa y que cree que todos debiéramos descubrir y disfrutar. Algunas de estas flores son diminutas e imperceptibles para la mayoría, pasan desapercibidas en el fecundo entorno natural en que se hallan. Son una forma de vida que solo un ojo experto, de tanto mirar y tanto buscar, puede encontrar. Por supuesto también una mirada privilegiada, una gran dosis de cariño por el mundo natural, y de paciencia. Y una técnica depurada y experta, como la que este fotógrafo, al que le gusta calificarse como de naturaleza, viene ya demostrando.

flor del gamón

Flor de Gamón

Al fin y al cabo algo así es la poesía, sólo que con palabras, algo así es la música, pero con notas. Cada una con una técnica personal, más o menos compleja, más o menos próxima, más o menos asequible, más o menos accesible para cada uno de nosotros. Pero todas un disfrute, un deleite, una emoción cargada de impresiones que nos son particulares, exclusivas, sentidas, únicas, según nuestros gustos, según nuestras percepciones, nuestro ánimo, nuestra circunstancia.

Esta exposición sugiere disfrute, sosiego, silencio o melodías propias, internas, personales. También aprendizaje, ilustración, interés. Y promete atracción, deseo, apetencia, sugestión por pasear y cierta fascinación y seducción por nuestro entorno natural más próximo. De modo que nos invita a que cada uno de nosotros busque el camino florido con el que componer su paseo.

Flor conocida como Aro

De esta exposición, armónica materia revelada en papel y reflejo de otra,  también armónica, materia natural, surgió un catálogo digital. Pasado ya el momento de la muestra, él nos permite seguir disfrutando, a nuestro ritmo, según nuestros deseos, del registro vivo que el autor recogió en su día. José Manuel Vargas ha interpretado artísticamente este conjunto botánico con una técnica que es capaz de destacar el particular rasgo de cada una de las flores que presenta: la delicadeza, la levedad, la sencillez, la fragilidad, la viveza del color, el blanco casi puro, la rudeza, la elegancia, la vitalidad, incluso la presunción, la timidez, la armonía, la complejidad, la fuerza, la languidez, el descaro, el método, la lógica, la asociación, el contraste, la valentía, la casi impalpable sustancia,… de algunas de ellas, y tantas otras señas del carácter y peculiaridad que cada una de estas pequeñísimas flores, auténticas ofrendas de la naturaleza, puede sugerirnos a todos de nosotros, personal, individualmente, variando incluso según el particular momento en que a ellas nos acerquemos.

Portada del disco

Portada del disco Raixa

Ahora, estas palabras no pretenden otra cosa que armonizar, en la medida que sepa y pueda hacer posible, la cadencia de la plástica, representada por el conjunto fotográfico, de la música, en la personalísima voz de la cantante que da ritmo a la melodía, junto a su acompañamiento musical, y de la poesía, de un poema trenzado sencillamente con nombres comunes, eso sí, de flores. Una armonía natural y humana que es perfectamente posible, posible y bella.

Para ver el catálogo de la exposición puedes pinchar aquí

El poema de Josep Maria Llompart que recoge María del Mar Bonet en su álbum: Camí Florit dice así:

Llevamà, card, fonollassa,               Caléndula, cardo, zumillo,
rosella, cascall, lletsó,                        amapola, adormidera, diente de león,
vinagrella, corritjola,                         acedera, correhuela,
ginesta, aritja, fonoll,                         retama, zarzaparrilla, hinojo,
passionera, cugula,                            pasionaria, cizaña,
maraselva, safrà bord,                      madreselva, alazor,
floravia, canyeferla,                          cardo estrellado, cañaheja,
baladre, argelaga, albó,                    adelfa, aliaga, asfódelo,
falguera, olivarda, estepa,                helecho, olivarda, jara,
clavell de moro, coscoll,                    zinnia, coscoja,
heura, contell, englantina,                hiedra, espadilla, rosa silvestre,
vidalba, murtra, maimó,                  clemátide, mirto, nueza negra,
cama-roja, campaneta,                    endivia, campanillas,
ravenissa, bruc, guixó,                      ravanillo, brezo, glaucio,,
(i en l’aire color de vauma               (y en el aire color de malva
l’esgarrifança d’un poll)                    el escalofrío de un álamo)

Escalinata hacia el estanque

Raixa. Escalinata hacia el estanque

Vista del jardín desde la galería

Raixa. Vista desde la logia superior

Y, para terminar, intentaremos también conectar dos paisajes, diferentes, parecidos,… ¡por qué no! Si queremos, con buena disposición, hablando de arte nada es imposible. Y Raixa, el nombre del bellísimo disco que recoge esta canción, no es, ni más ni menos, que un emblemático lugar de la isla mallorquina. Casi un testigo, hermoso y también florido -ajardinado-, de una buena parte de su historia. Su origen está en una alquería árabe situada a los pies de la Sierra de Tramontana, un emplazamiento privilegiado con un recurso de gran valor, el agua. Desde su conquista en el siglo XIII por Jaime I de Aragón, este bello sitio ha ido pasando por las manos de diferentes familias que fueron realizando cambios en el lugar, los más significativos, los de los condes de Montenegro y Montoro desde el siglo XVII hasta el XIX. En esta época lo dotaron de obras de arte, fundamentalmente esculturas, y transformaron la edificación existente en una villa italiana con logia y bellos jardines, de los más importantes de la isla, en los que se combinan árboles centenarios con elementos vegetales dispuestos geométricamente al estilo francés, además de otros de aires más románticos integrados en la propia colina. Ya en el siglo XX, el indiano que la adquirió le iría incorporando más elementos. Pero Raixa fue dada a conocer fundamentalmente por los viajeros del siglo XIX. Privada y cerrada al disfrute de muchos, ha sido declarada Bien de Interés Cultural, y en la actualidad es de titularidad pública y visitable. Un proyecto que la cantante siempre defendió y al que rinde homenaje en este hermoso cuaderno discográfico, celebrando que esos jardines puedan ser paseados y disfrutados. Y así es como suena, en la excepcional y elegantísima voz de María del Mar Bonet, la canción que en él incluye, Camí Florit, otra colección de plantas y flores, que, esta vez, lo que alegran y hacen disfrutar es el oído.

Si quieres oir la canción pincha en el altavoz

4 respuestas a Los Toruños en flor: arte natural

  1. JV dijo:

    El catálogo es una delicia que disfruto con frecuencia. Botánica y arte fotográfico unidos con un resultado impecable. Mis preferidos esta vez son el Ruscus y la Brizza, pero probablemente eso dependa del momento anímico del observador.
    Felicidades, over again.
    JV

  2. Enrique dijo:

    A estas alturas, a tus seguidores ya no nos sorprende que escribas muy bien, porque lo hemos comprobando en muchas ocasiones y ahora, con este blog, tenemos más oportunidades para corroborarlo. Pero lo que, al menos a mi, sí que me sigue sorprendiendo es tu exquisita sensibilidad y capacidad para relacionar o asociar cosas que, si por separado ya son bellas o interesantes, “armonizadas” de la forma que tú lo haces, lo resultan mucho más.
    Tus palabras saben y pueden armonizar de manera sorprendente, no sólo con las imágenes de José Manuel Vargas -con las que “casan” perfectamente-, sino también con la poesía, la música, la historia… Y lo que es más: aumentar el interés por ellas o realzar su belleza.
    Besos

    • Gracias, Enrique, por unas palabras que solo pueden venir de un amigo como tú. Ojalá pueda seguir sorprendiéndote tan gratamente, algo verdaderamente halagador viniendo de una apreciación por la estética tan exquisita como la tuya. Qué puedo decirte. Gracias de nuevo, querido amigo. Un beso.

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