Navegación de cabotaje

Barcas en Esteiro. Muros.

Barcas en Esteiro. Ria de Muros. JMV.

 

 

Rio Douro

¡Río Duero!

En la lengua vecina,

el habla del país,

cercano Portugal,

por el que escapas,

tu nombre suena a oro.

¡Río Douro!

¿Por qué te llaman de oro

siendo azul,

siendo verde,

siendo gris,

como todos?

(2012-2014)

 

Río Duero portugués

El río Duero. Región del Alto Douro (Portugal)

Abandono

Echar fuera los días…

es como abandonarse.

Así como ir muriendo

poco a poco,

sin resistencia,

sin rabia.

Indolentemente.

(2014)

 

Charco.

Dejarse ir. Charco.

 

Burbuja.

Burbuja.

 

Ítaca

 Homero, Kavafis, Llach y…

Otra vez Ítaca

No vuelvas nunca a casa

si nos ha divisado

lo que querías alcanzar

cuando saliste:

lo que ibas buscando.

Así no habrá rencor,

así no habrá arrepentimiento.

Pero si lo que encuentres

no estuviera a tu alcance,

si no merece tu viaje,

no te dé recelo ni desconfianza.

No temas la vuelta,

que regresar no te dé miedo,

que no haya temor al reencuentro.

Ítaca siempre tiene

abiertas sus puertas.

(Julio, 2014)

 

Ulises y las sirenas.

“El viaje de Ulises”. Mosaico. H. 260. (Museo del Bardo, Túnez).

 

Ola en la orilla

Regreso a la orilla.

 

Adiós, Gabo

Hoy hemos amanecido con la muerte de Gabriel García Márquez (1927-2014), Premio Nobel de Literatura e iniciador del llamado “Realismo mágico”, que también podríamos llamar realidad fantástica o certeza imaginaria. Porque fue capaz de crear un mundo casi propio. Llegó a decir en alguna ocasión que escribía porque no sabía hacer otra cosa. Pero sí que supo, pues consiguió llegar a millones de lectores anónimos, desconocidos, llegar con sus libros, con sus ideas y, en muchos casos, con sus actos.

Convivió mucho tiempo con la muerte, se miraron a los ojos y se conocieron. Esta misma muerte que ahora, a los 87 años, ha decidido llevárselo definitivamente y él, acompañarla.

En 1947, un todavía jovencísimo Gabriel escribía en un libro titulado “Geografía Celeste” el poema “Elegía a Marisela”. Aquí, tal vez, este enfrentamiento con la muerte no era aún familiar, ni cercano. Y entonces la describía así:

Elegía a Marisela

No ha muerto. Ha iniciado

un viaje atardecido.

de azul en azul claro

—de cielo en cielo— ha ido

por la senda del sueño

con su arcángel de lino.

A las tres de la tarde

hallará a San Isidro

con sus dos bueyes mansos

arando en cielo límpido

para sembrar luceros

y estrellas en racimos.

—Señor, ¿cuál es la senda

para ir al Paraíso?

—Sube por la Vía Láctea,

ruta de leche y lirio,

la menor de las Osas

te enseñará el camino.

Cuando sean las cuatro

la Virgen con el Niño

saldrán a ver los astros

que en su infancia de siglos

juegan la Rueda-Rueda

en un bosque de trinos.

Y a las seis de la tarde

el ángel de servicio

saldrá a colgar la luna

de un clavo vespertino.

Será tarde. Si acaso

no te han guardado sitio

dile a Gabriel Arcángel

que te preste su nido

que está en el más frondoso

árbol del Paraíso.

Murió la Marisela.

pero aún queda un lirio

En estas líneas, he elegido este poema suyo de juventud para rendirle este pequeño recuerdo. Pues seguro que en esa “misma geografía celeste” debe ir camino de ese mundo que él  mismo creó. Y Gabriel, Gabito, Gabo ya habita Macondo.

Macondo según Brown.

Macondo. Graham Brown.

 

Paisaje, de Rousseau.

Paisaje exótico I. Henri Rousseau (1844-1910)

 

En esta otra geografía, menos celeste quizá y menos mágica, deja una chispa. Porque eso, una chispa, es la vida. Y su estela evanescente lo que dejamos.

Vida

No es nada nuevo.

Una explosión,

una chispa

en la inmensidad.

Eso es la vida.

(2014)

 

Estrellas.

Estrellas. Luces en la oscuridad.

 

Los pasos del hombre

Sólo son los pasos

del hombre,

los que hacen la Historia.

Pisadas que parecen

duraderas, a veces.

Huellas que se hunden

en arenas inseguras.

Surco en el océano,

señal en el viento.

Marca en el tiempo,

rastro en la memoria.

Son los pasos,

siempre vacilantes,

del hombre,

los que avanzan.

Entre el ayer pasajero,

el hoy indeciso, y

el imprevisible mañana.

(2013)

 

Huellas

Huellas en la arena. Richard Simmelink.

 

 

Para pisar y pasar.

Marcando los pasos.

 

 

Para facilitar el acceso a las nuevas entradas, a partir de ahora las iremos incluyendo al inicio de cada página, y no al final como se venía haciendo.

O te vas

No sé, mar,

si regresas del todo

o vuelves, nuevamente,

a retirarte.

No sé si acudes, mar,

o te despides.

Y te vas

como haces siempre,

con un rugido

con un suspiro quizás,

tal vez con silencio.

Pero te vas de nuevo.

Huyendo siempre,

como castigando.

(mayo de 2012)

Contemplando la mar

Vienes mar, o te vas

 

Banco y mar

Esperando a la mar

Orillas

Las márgenes de río,

los bordes, las orillas,

se paran silenciosas.

Parecen contemplarse.

Y mientras, la corriente,

no devuelve el reflejo.

Se lo lleva.

Las márgenes del río,

los bordes, las orillas,

le marcan el camino.

Encauzan su discurso.

Y mientras, la corriente,

quisiera remontarlas.

Abrazar la tierra.

Las márgenes del río,

los bordes, las orillas,

lucen hermosos hoy,

bañados por las aguas.

Parece que se buscan,

que quieren encontrarse.

Y se alejan.

Las márgenes del río,

los bordes, las orillas,

proyectan el trayecto

de un marcado destino.

Y tienen vida propia.

Cada una la suya.

Paralelas.

(2012-2013)

Ribeira Sacra.

Rio Sil. Ribeira Sacra. (Lugo y Ourense). Galicia.

Reflejo del paisaje en río.

Orillas. Reflejo del paisaje en el rio.

Cádiz

Cádiz blanca,

clara, azul.

Puerta del mar.

Sirena milenaria.

Desperezan tu sueño

mañanas luminosas.

Y dorados destellos

disponen tu descanso.

Porque ciega tu luz,

y tu ocaso, conquista.

Cádiz serena y firme,

silueta que emociona.

Izada te mantienes,

sobre piedras remotas

que lamen estas aguas,

que devotas te ciñen.

Océano legendario

que rodea tus contornos.

Tú, rendida y prendada,

consientes, desde siempre.

Cádiz, ciudad antigua,

península, islote.

Orilla fulgurante

y portalón del mundo.

Has crecido con rocas

de canteras marinas.

Entre la mar y tú,

los secretos

no existen.

Entre la luz y tú,

no hay nada

de por medio.

(2013)

Cádiz. Catedral y Campo del Sur.

Cádiz. Primeras luces en el Campo del Sur. Foto: JMV

Torre de Hércules

Faro milenario

Te miro desde abajo,

veo un lienzo de Memoria.

Vigilante y soberbia,

como la Historia misma.

Abajo suena el mar

y arriba ruge el viento.

Ese infinito mar

que rebota a tus pies,

con furia repetida,

desde hace dos mil años.

Ese aire desbocado

que brama sus poderes

desafiando tu orgullo

de viejo centinela.

Sigo sin explicarme

cómo no tienes  miedo.

Porque asusta este soplo

que no amaina nunca.

Y el agua, tan azul,

también espanta.

La tierra se aprieta,

se abraza a sí misma,

y el sol se va alejando

y deja atrás el día.

Y hasta ese horizonte

que contemplas,

y al que nunca llegamos,

se encoge de temor

y, a lo lejos, se curva.

Porque aquí,

el mundo no sigue.

Aquí, se da la vuelta.

(Mayo, 2013)

La Torre de Hércules

Torre de Hércules. A Coruña. Foro JMV

Torre de Hércules

Faro Torre de Hércules. A Coruña

Atardecer en Cádiz

Las nubes, en hilachas,

parecen desprenderse

de este lienzo del cielo.

Se han puesto rojas,

del color de la hora,

de la tarde y del otoño.

Y finas, como hilvanes,

intentan atrapar,

quieren dejar quedarse,

al día que se acaba.

Coserlo en el paisaje.

Algo detrás de ellas,

la capa anaranjada

de este instante remiso

se va oscureciendo.

Y se deshace

en flecos estrechos,

rasgados y oscuros.

Como tímidamente,

la noche va llegando.

No se deja sentir.

Va cayendo despacio.

Destacan las siluetas

de la ciudad al fondo.

Y sus luces empiezan

a despertar la sombra.

Sale de la penunmbra

su impar arquitectura.

El mar sigue tranquilo,

de momento.

Y el color azul prusia

domina por sí solo.

La tarde se resbala

de esta parte del mundo.

Va entoldando el paisaje

esta luz portentosa,

esta bruma pintada

que rueda, espesa y lenta,

hasta dar con el agua.

Está distinta hoy

la hora, como siempre,

Como siempre,

está hermosa.

Como siempre, también,

se produce el misterio.

Nunca se sabe.

Mañana nos traerá

sorpresas nuevas.

(Noviembre, 2012)

Catedral de Cádiz al atardecer

Catedral de Cádiz. Atardecer. Foto JMV.

Ávila recluida

Ávila, amurallada,

desconfiada y mística.

Parece que confía

más, en Dios

que en los hombres.

Hasta su catedral

es una fortaleza.

(Junio, 2013)

Catedral de Ávila

Catedral de Ávila. Detalle

Ábside catedral de Ávila

Catedral de Ávila. Detalle del ábside.

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2 respuestas a Navegación de cabotaje

  1. Enrique Pérez dijo:

    “Ita Ávila, secundum palabram tuam…”
    Pero, siendo tan diferente, a Cádiz también la captas, percibes y reflejas con la misma sutileza y exactitud. ¿Será que hay mucho en ti de cada una de las dos, a pesar de ser tan distintas?

    • Bueno, no me siento muy castellana, ya lo sabes. Pero esa tierra interior y ruda cada vez me gusta más. Y el misticismo que encierra Ávila me atrae, y mucho. Además, los paisajes, …dicen tanto. Gracias por tus apreciaciones, me halagan. Un beso.

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