Desde el silencio

Cuadro La estrella azul, de Miró

“La estrella azul”. Joan Miró (1927)

 

Altiplano granadino

 

Inquieta y sobrecoge

esta tierra tan dura,

indómita y cerrada.

Vigilada a lo lejos

por la piedra triunfante.

 

Barro y blandas arcillas

rojas, ocres y pardas,

tierra, casa y puchero,

de sus gentes severas

son su suelo y su casa.

 

Vista sin horizonte

custodiada, a lo lejos

por la inmensa blancura,

fuente y germen del agua.

¡Soberbia perspectiva!

 

Mientras tanto, de cerca

el desierto es quien manda

en los hombres austeros,

espejo del paisaje,

y en la marga callada.

 

La pueblan gente fuerte,

habitantes del vientre

de la roca labrada.

Morada humilde y llena,

digna, austera, templada.

 

Fuera, sobre las vidas,

el paisaje bermejo

atempera el invierno,

rojo como la tarde,

en la luz de los cerros.

 

La última claridad

camuflada de fuego

entibia los portales,

pulcros, de las cavernas,

blancos, de los hogares.

 

E ilumina los rostros

que buscan calentarse,

al sol, de las mujeres.

Orgullosas y blandas

madres hospitalarias.

(2014)

Montes de Guadix

Altiplano granadino

 

Casas cueva de Guadix

Casas-Cueva (Guadix, Granada). Barrio troglodita.

 

 

 Solos

Hay momentos,

tristemente,

en que es la soledad

nuestra mejor compañía.

(2014)

 

Melancolía, de Munch

“Melancolía”. Edvard Munch, 1894, National Gallery, Oslo.

 

Laura, de Munch.

“Laura. Melancolía”. Edvard Munch, 1899.

 

Todo es morir

 

Y al final,

¿qué es morir?:

haber vivido.

¿Y vivir?

Morir también,

morir.

Marchar despacio

en cada paso.

Morir un poco

a cada rato.

(2 de Noviembre de 2014)

 

Acecha la muerte

“La vida y la muerte”. Gustav Klimt , 1916. Colección Particular

 

 

Crisálida

Una gran mariposa adormecida

me cubre lentamente con sus alas.

El mundo, alrededor, sigue su curso.

Yo, envuelta en una cápsula de sueños.

(1991)

 

Durmientes

Durmientes. “Schlafende”. Albert Joseph Moore. 1882

 

Frida Kahlo

Frida. La exposición de Frida Kahlo en Scuderie del Quirinale, de Roma. Hasta el 31 de agosto de 2014.

 

75 años de la muerte de Machado

Ayer, 23 de abril, fue el “Día del Libro”. Y, por este motivo, la Biblioteca Pública ha realizado unos sencillos actos durante estos días. La jornada anterior, 22, rendía un homenaje a Antonio Machado en el 75 aniversario de su muerte (22 de febrero de 1939). Esto ocurría justo dos meses después de tal efemérides con una tarde dedicada a su poesía.

En el salón de la Fundación Rafael Alberti, la casa de otro poeta, nos reunimos varias decenas de personas para oír, de nuestros propios labios, las palabras de Machado. Y el acto resultó cálido, sencillo, sentido y emocionante.

Miembros de diferentes clubes y talleres de lectura y personas amantes de los libros y la poesía nos congregamos para oír y leer poemas elegidos por cada uno de nosotros. Yo me “colaba” invitada, animada, por Isabel, ¿cómo no acompañar a Isabel?.

El acto se abrió con un documental sobre la familia Machado dedicado, fundamentalmente, a doña Ana Ruiz, la madre del poeta, y a los tristes días del exilio, a los días finales de madre e hijo, doña Ana y don Antonio, en Colliure, tierra cercana, pero ya francesa y en el exilio. Este corto reportaje abonó el terreno para la emoción.

La conmemoración de ese 75 aniversario y el acto me animaron a rescatar del tiempo y del olvido, mi pequeña y humilde aportación. Y asomarla, a la vuelta, a este blog. Un inigualable rato de charla con mis amigos Isabel y Enrique, almas ambos -cada cual a su modo- de la tarde, no lo permitieron. Pero nada mejor que una afable y animada conversación sobre poesía y literatura para completar el día. Ocupaciones más prosaicas se interponían ayer. Así que parece que, hoy, es el día.

Panorámica de Colliure

Panorámica de la ciudad de Colliure (Francia), donde reposan los restos de don Antonio (22-II-1939) y doña Ana (25-II-1939)

Exilio

También se fue un día Machado

con tristeza en la mirada,

con un nudo en la garganta.

Todo aquí lo había dejado.

 

En el alma, una oración.

Bajo el brazo, sus palabras.

Guardada lleva la patria.

El llanto, en el corazón.

 

Mientras se marcha en el tren,

y mira, el cristal se empaña.

El destino jugó bien.

Antonio ha dejado España.

(197… y tantos)

Cristal empañado.

Ventanilla. Paisaje empañado.

 

Para facilitar el acceso a las nuevas entradas, a partir de ahora las iremos incluyendo al inicio de cada página, y no al final como se venía haciendo.

Desde el silencio

Si te digo que calles,

es escuchar tus ojos,

lo que quiero.

Si te miro despacio,

te hablo desde el silencio.

Ya lo sabes.

Y si quiero que estés,

si deseo que te quedes,

no es para tenerte.

Es, para que me tengas.

(Febrero, 2014)

 

Pareja, de Manet

Pareja en el Père Lathuille, Edouard Manet, 1879.

 

Enamorados

Pareja de enamorados. Henri Martin (1860-1943)

 

Se fue Paco de Lucía

Hace solo dos días se marchaba para siempre Paco de Lucía (Francisco Sánchez Gómez, (Algeciras, Cádiz, 1947- Playa del Carmen, México, 2014) compositor y guitarrista. Se iba con él uno de los mejores compositores e intérpretes de la guitarra flamenca y también, uno de los mejores guitarristas. Queda, su obra, su música. Y tantísimas interpretaciones en solitario o con otros muchos artistas. Y su memoria.

Llueve

Llueve, solo llueve.

Y el tiempo se desliza,

como lo intenta el agua.

Como lo hace el sonido

en el aire vacío, y mudo,

entre la extensa nada.

Como fluye la música,

y llora la poesía,

por los huecos del alma.

Como la vista atenta

por la página escrita

y por el pentagrama.

Como las manos diestras

de dedos virtuosos

sobre las tensas cuerdas

de la suave guitarra.

Llueve, solo llueve.

Y el tiempo se desliza,

como lo hace el agua.

Como lo hace la edad.

Como las biografías,

que corren arrastradas.

Llueve, solo llueve.

Y el tiempo se desliza.

Y la vida se escurre

detrás de la ventana.

(Febrero, 2014)

Lluvia

Lluvia tras la ventana.

Lluvia

Y llueve.

Las ruinas

Eran los primeros días del mes de junio y atravesábamos la Península de norte a sur. La intención era hacer escala en Ávila, y hacia allí nos encaminaba la autovía. Por la Vía de la Plata, lo más directo era desviarnos en Benavente y continuar hasta la capital amurallada pasando por Tordesillas. Podríamos hacer parada en esa hermosa ciudad a orillas del Duero, villa que tanto guarda, como otras veces. Otra idea, en cambio, la de ir hasta Pereruela (en la comarca de Sayago, Zamora), a causa de una irremediable e incontenible atracción por la alfarería, nos desvió de la ruta prevista.

Hasta situarnos de nuevo en la autovía de La Plata y encaminarnos hasta Ávila, ahora desde Salamanca para tomar ya desvío por Peñaranda de Bracamonte, hubimos de entrar en carreteras autonómicas y comarcales. Parecía que íbamos a retrasarnos demasiado y, además, hacía calor y el cielo, que a tramos se cerraba oscuro y denso, amenazaba con romperse en cualquier punto en una fuerte tormenta como las que veíamos en el horizonte.

La monotonía del camino se rompía de vez en cuando con pequeñísimas poblaciones, desiertas, pobres como la tierra, del color mismo de su suelo. Sólo los grandes campanarios de las iglesias, robustos y altos como fortalezas, llamaban la atención. Y de pronto, en la margen del camino, una mancha de color, vivísimo, en medio del páramo y, medio alzados, unos restos recortados por la luz entre el cielo nuboso, avivados por ella. Una maravilla. Fue ya en Peñaranda cuando la tormenta, por fin, descargó.

Ya vamos recorriendo

el camino de vuelta.

Regresamos a casa.

Y dejamos atrás

una cierta nostalgia.

Nos hemos desviado

de la ruta prevista.

Descubrimos paisajes

que no conocíamos:

pueblos pardos de adobe

con iglesias inmensas

de torres robustas,

como prismas enormes,

y anchos campanarios.

Y vemos muchas flores.

Es esta primavera,

que ya anda crecida.

Millares de amapolas

enrojecen el suelo

de la suave campiña,

feroz hasta hace nada.

Y alegran el camino,

los ojos impresionan.

Y de pronto, en un lado

una inmensa ruina,

obra monumental

si cadáver no fuera.

Paredes, arcos, muros,

de rojizas arcillas que,

corroídas, ascienden

entre un verde tapete.

Y amapolas, a miles,

como un zócalo vivo

de grana extraordinario,

dan vida esta reliquia.

Una triste belleza

al lado del camino,

que aguanta desgastada

bajo un cielo agotado.

Hermosa doblemente.

Entregada… y tan digna.

(Junio, 2013)

Imagen de ruinas y flores

Ruinas entre amapolas

Soledad

Meto los pies

debajo de la mesa.

Cruzo las manos

y enredo los dedos.

Bajo la cabeza,

escondo la mirada.

…Y pienso

(julio 2013)

Mujer sentada. Hopper

Podría llamarse Soledad. “Autómata”, E. Hopper, 1927

El Eco

Donde choca mi voz

es el espejo del eco.

Donde el eco se estrella

es mi voz en el espejo.

(2013)

Reflejo en el agua

Reflejo propio

Ninfa Eco

Eco, la ninfa. John William Waterhouse (Detalle de la obra “Eco y Narciso, 1903)

Parece que ha llegado el Otoño

Parece que hoy, 25 de octubre, el Otoño, por fin, se ha presentado de frente por estas latitudes. Aunque el calor parece que aún no quiere dejarnos, el día se ha oscurecido con los velos de este octubre, ya avanzado, y las lluvias se han ido acercando con toda su fuerza. Con esa fuerza con la que, a veces, se nos viene encima en esta estación y a la que, parece, las gentes de estas tierras no acaban de acostumbrarse nunca. Pero aquí está. Y sea bienvenido. Como siempre.

Hay días en otoño

Hay días, en otoño

que lloraría sin parar

hasta quedar sin aliento,

y hasta sin vida.

Que lloraría

por todas las penas

propias, ajenas,

futuras y pasadas.

Y por las de hoy mismo.

Que lloraría,

por todas las tristezas

que nos rodean.

Por aquellas

de mis antepasados,

quienes nos precedieron,

que debieron ser muchas.

Que lo fueron.

Y por aquellos otros

que nos sucederán.

También tendrán las suyas.

Por quienes han sufrido

dolores impensables.

sabidos, íntimos,

publicados y desconocidos.

Y por quienes los sufren.

Hay días, sí, en otoño

en los que a todo temo.

Me duele mi pesar

y la turbia tristeza

de los míos y del mundo.

La vida me da miedo

y todo me asusta.

Menos dejar de ser.

¡Qué disparate!.

(enero-octubre de 2013)

Mar y Trafalgar

En otoño, frente al mar de Trafalgar. Foto JMV

En sueños

Llegó de nuevo el día

con su realidad fea.

Prefiero la noche

cargada de sueños.

De sueños

oscuros y raros,

hasta de pesadillas,

en las que, al menos,

te apareces.

La noche estrellada de Van Gogh

La noche estrellada.
Vincent Van Gogh, 1889.

Mal día

Hoy no he visto salir

el sol por su lado.

Hoy, la luna

no me escucha

y la mar,

no me atiende.

El mundo, parece

que me de la espalda.

Todo lo que quiero,

sé que anda cerca

pero no lo siento.

Hoy, es un mal día.

(Abril, 2013)

Frente a la soledad

Contemplando la soledad.

Solo yo

Nadie te ve a mi lado

pero vienes conmigo.

Nadie oye tu voz

y a ti es a quien hablo.

Nadie lee mis pensamientos,

y es en ti en quien pienso.

Nadie sabe, nadie.

Nadie, solo yo

sé que no te has ido.

Solo yo

Solo con sus pensamientos.

Vienes, mar

No sé si vienes, mar,

para quedarte,

o te irás como siempre,

pretencioso,

dejando recuerdos

que otros perdieron

y borrando de aquí

todos los pasos.

(Mayo de 2012)

Orilla y mar

Va y viene, el mar. Foto JMV

Vacío

Abrazo el vacío

e intento alcanzarte,

encontrarte en un mundo

que ya no es el tuyo.

(1991)

Universo infinito.

Universo.

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4 respuestas a Desde el silencio

  1. loly dijo:

    Recorrer España de norte a sur, es una aventura.Perderse por lugares que están en tu memoria,buscar ese tímpano, con ese Cristo Majestad, que te mira en esa Castilla solitaria, silenciosa y llena de paz. Es verdad que los buenos viajes, no tienen ni destino, ni horario. Cuando voy por Castilla desde el sur, me voy preparando para la vida, para lo verde, los colores y mi niñez. Cuando vuelvo siempre tengo en mi pensamiento. “Adios rios, adios fontes, adios regatos pequenos, adios vista dos meus ollos, non sei cando vos verei…”.
    Ya estamos aquí, tenemos ganas de veros. Besos

    • Es cierto Loly, como a veces hemos comentado, todo viaje es una aventura, a veces para viajar hacia dentro. Lo verdaderamente rico es saber disfrutarlo, cada cual a su modo. Es sorprendente y emocionante ver esas obras de arte, a veces casi desconocidas, que tanto abundan en el interior peninsular. Pero también y mucho, disfrutar de esos paisajes asombrosamente diferentes y, en el caso de la meseta, aunque aparentemente monótonos, tan infinitos, donde a veces, la vida, se abre paso y te asombra, y te conmueve.
      Y, por otro lado, cuando se regresa de esas tierras verdes y brumosas, que ambas amamos, siempre nos acompaña, durante un largo trecho, la “saudade” a la que te refieres cuando citas a Rosalía, el deseo de volver pronto, y esa cierta incertidumbre que la provoca. Nos alegramos de vuestro regreso. Gracias y hasta pronto. Un beso.

  2. Enrique dijo:

    Me conforta y consula saber que esta épca del año también despierta en ti todo eso y que no es tan “disparatado” sentirlo.
    Espléndida, como casi seimpre, la fotografía.
    Besos…

    • Mi querido amigo, supongo que hay condiciones, en este caso naturales, que nos producen sensaciones especiales, que a veces podemos creer incluso extrañas, o disparatadas, com tú dices. Pero en el fondo, no creo que seamos tan distintos. En mayor o menor medida, nuestro ánimo se deja influir por la naturaleza. Y las condiciones del otoño predisponen a cierta propia intimidad. Seguro que tendremos ocasión de hablar sobre el tema. Un beso.

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